July 8th, 2010
Cuban Art News

“No debemos encerrar el arte afrocubano en un gueto”

¿Existe un arte afrocubano contemporáneo? Qué lo separa de la tendencia afrocubana de los años 30?

Con esta exposición y su catálogo intento mostrar la variedad de acercamientos que ha efectuado el arte cubano de los últimos 20 o 30 años sobre esa área que llamamos nuestras “herencias africanas”, o los componentes africanos de nuestra identidad cultural. Esta aproximación incluye no sólo lo religioso, uno de los elementos más recurrentes, sino el aspecto social (e individual) de esas herencias, o sea, la presencia y situación de la población negra y mulata dentro de nuestra sociedad, todavía afectada por las prácticas europeas y coloniales de la discriminación racial y el racismo. Otros vínculos con África también han sido abordados, desde luego, como la presencia de Cuba en la guerra de Angola.

Mediante la selección de artistas y de obras inevitablemente propongo la existencia de un “arte afrocubano contemporáneo”. No es una demostración sorprendente sino el reconocimiento de la continuidad de un proceso. Desde mediados de los 90s este proceso tuvo características nuevas: un mayor interés en reflejar los aspectos sociales y políticos de las relaciones raciales, o una tendencia más reflexiva, más comprometida, más combativa en algunos artistas.

Durante este período, e incluso antes, con la generación de los años 80, el reflejo de lo “afrocubano” se apartó del tratamiento superficial, pintoresco, auto-exótico que había caracterizado a buena parte del “afronegrismo” de los años 30 y sus secuelas posteriores. Sin embargo, actualmente las generaciones más jóvenes de artistas han ido perdiendo interés en estos temas, lo cual podría interpretarse como un retroceso momentáneo.

Quizás “Without Masks”, así como la nueva edición de “Queloides” (exhibida en el Centro Wifredo Lam, con curadoría de Alejandro de la Fuente y Elio Rodríguez, y luego en Mattress Factory, Pittsburg) sirvan para estimular nuevamente el abordaje de estos asuntos dentro de nuestras artes plásticas. Porque cuando hablo de arte afrocubano contemporáneo me interesa que se entienda “lo contemporáneo” como un amplio marcador temporal, relacionado con lo cronológico y también con la “actualidad” (y con la importancia) de los problemas que el arte expresa, y no simplemente con la novedad de los lenguajes, que pertenecen más bien al campo de la apariencia, de lo estético.

No debemos encerrar el arte afrocubano en un grupo diferenciado de artistas, a la manera de un gueto, una comunidad o una cofradía. Lo afrocubano no ha tenido que ver tanto con los artistas (con la identidad “racial” o el color de la piel de los artistas, por ejemplo) sino con las características e intenciones de sus obras. Son componentes que forman parte ya de lo cubano, incluso cuando estos componentes permanecen casi invisibles. Ni siquiera es imprescindible demostrar una perseverancia o una lealtad a esos temas, lo cual sucede con menos frecuencia (Mendive, Olazábal, etc). Todo esto permite ampliar y enriquecer extraordinariamente el panorama. Incluir más que excluir.

Para la determinación de un “arte afrocubano” es necesario realizar un ejercicio intencional de selección dentro de ese universo que siempre hemos llamado de manera genérica “arte cubano”. Lo importante es reconocer que ese carácter supuestamente genérico que otorgamos al arte cubano en realidad ha sido siempre euro-céntrico y por lo tanto, cargado de elementos elitistas, racistas, coloniales. Lo que hemos intentado hacer en Without Masks es justamente continuar con ese ejercicio intencional de selección, de énfasis, que permita contrarrestar o corregir esa situación y proponer lecturas distintas del arte cubano.

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“No debemos encerrar el arte afrocubano en un gueto”

By July 18, 2010Collection, Interview

Author federico

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